Mujer ateniense, que allá por el año 300 a.C. y con el consentimiento paterno, se cortó sus cabellos, se vistió de hombre y se trasladó a Alejandría para estudiar medicina y obstetricia, convirtiéndose en uno de los mejores alumnos del célebre médico Herófilo.Una vez conseguidos los conocimientos suficientes de los mejores maestros, regresó a Atenas y ejerció la ginecología entre las mujeres de la alta sociedad, manteniendo su camuflaje masculino.
Poco a poco se iría conviertiendo en imprescindible para estas acomodadas damas que encontraban en Agnodice la atención y comprensión que otros médicos no les proporcionaban. El trato con estas mujeres era tan cercano, que Agnodice terminó confesando su secreto a las más allegadas.
Esa posición privilegiada y los éxitos profesionales que iba poco a poco consiguiendo, despertaron la envidia de alguno de sus colegas que la acusó ante las autoridades de intentar propasarse de alguna de las pacientes que había tratado y de intento de violación de dos de las mujeres que atendía. Para defenerse de las acusaciones, Agnodice no tuvo más remedio que destapar su verdadera identidad femenina.
Los magistrados, automáticamente, retiraron los cargos que se le imputaban, pero en ese mismo instante fue acusada por suplantación de personalidad al hacerse pasar por un hombre en sus intervenciones y por ejercer una profesión que por aquel entonces estaba prohibida a las mujeres.
Por este delito fue condenada a la pena de muerte.
Las pacientes nobles a las que había tratado se unieron para defenderla, presionando al máximo con sus influencias y solicitando su absolución. Tanto fue el empuje ejercido, consiguieron que finalemnte se cambiara la ley y que Agnodice pudiera seguir ejerciendo la medicina libremente, con su verdadera identidad de mujer.
El 8 de marzo se conmemora la muerte de 146 mujeres en 1909 que se encerraron en una fábrica textil en pro de sus derechos laborales. Murieron calcinadas al ser atacadas con bombas incendiarias.

La lucha, el desarrollo y el crecimiento sólo está en nuestras manos. Los hombres de nuestras vidas nos pueden ayudar o apoyar, pero nuestra es la labor de dar el paso para conseguir andar al lado (ni encima ni debajo) de los hombres en el escarpado camino de la vida.
Muchisimas gracias por el aporte preciosa,no conocia la historia :)))
ResponderEliminarTienes muchisima razon,yo de pequeña me crie en una familia machista,por suerte conforme fui creciendo las cosas fueron cambiando.
Estoy de acuerdo contigo,yo intento que en mi vida haya igualdad seamos mujeres y hombres,que mas dara.
Mi voto por la igualdad :)
Besitos.